martes, 2 de septiembre de 2014

CAZA DEL BECARIO

El reclamo para atraer al becario era jugoso: “Trabajo fijo con cuatro pagas extras”. En el coto, los becarios se cegaban ante la propuesta y batallaban por ser los primeros en alcanzar la inmejorable oferta.
Al otro lado de la zanja se guardaba un silencio expectante. Varios fusiles mantenían impoluto su cañón, pacientes, serviciales hasta llegado el momento. La mínima risa, el mínimo comentario sobre la juerga de la noche anterior, pondría sobre aviso a las presas, que desconfiarían y buscarían el refugio de un  árbol o un barrizal.
Especuladores, hijos de grandes fortunas, hacían piña con el objetivo de reducir la sobrepoblación de titulados (“parásitos sin empleo que optan por llorarle a Papá Estado y, ¿adivinad de dónde saca el dinero Papá Estado?”) y, dada la coyuntura, abrir nuevas líneas de mercado. Aprovechaban para afinar  el ingenio: “En la puja te falló la puntería”, “Te salió el tiro por la culata con aquel chino”.

La “Caza del becario” estaba en auge y los responsables del negocio buscaban la innovación constante (I+D+i). Pese a todo, había que afianzar el reciente negocio y equipar a los tiradores con munición más letal. El estoque no terminaba cuajar.
---------------------------------------------------------------------
Publicado en septiembre en http://estanochetecuento.com/

miércoles, 6 de agosto de 2014

CUENTO CLÁSICO REVISADO BAJO LA LUZ DE LA MODERNIDAD

Primero fue la amenaza de cárcel tras besar al sapo. El argumento de que podía ser su príncipe no le sirvió de nada. El funcionario le advirtió, ensayando una exagerada cara de asco, que se jugaba la libertad si volvía a tocar esa especie protegida. “Son las leyes, son las leyes”. Después la imposibilidad de encontrar perdices; lo más parecido que halló era un sucedáneo deconstruído envasado en jugo de arándanos. También fue heroico saltar las cercas pinchosas que partían el monte en trozos, bajo, otra vez, la amenaza de cárcel por invadir una propiedad privada. Pero esquivó las dificultades (se hizo grande con ellas) y fue al lugar donde su amado debía esperarla, ya transformado en humano. El halcón mensajero había entregado unas instrucciones muy claras. Nada podía fallar. Ella deseaba besarlo sin prisa, con el resplandor de la luna reflejado en sus ojos. Sin embargo, al llegar, resopló de rabia, colocó los brazos en jarra y, mirando el firmamento, comprendió que no iba a ser posible: una impenetrable nube de polución lo encapotaba todo. 
---------------------------------------
Propuesta de agosto en Esta noche te cuento.
 http://estanochetecuento.com/
http://estanochetecuento.com/cuento-clasico-revisado-bajo-la-luz-de-la-modernidad/comment-page-1/#comment-97568

jueves, 5 de junio de 2014

VAYA...

El cirujano destinado a revolucionar la práctica médica, todavía estudiaba en el instituto. De momento, era un objetivo débil. Granos, gafas, ropa heredada de su hermano. El cabecilla que lideraba las acciones también cumplía estereotipos: rodeado de un séquito maleable, cigarrito a escondidas en el recreo, notas desastrosas. Finalmente, sus caminos se distanciaron. Es evidente cómo y hacia dónde. Se reencontraron años después. El cabecilla buscaba solución a la dolencia de su madre. Le habían recomendado un médico puntero en el tema. En la consulta creyó reconocer al chaval que humillaba en el instituto cuando se aburría, pero su memoria estaba turbia. Pese al tiempo transcurrido, el destacado cirujano recreó al instante un sufrimiento adolescente que intuía superado. Sin embargo, abrazó al excompañero y aseguró alegrarse de verlo. El cabecilla le mostró su admiración y recordaron, entre risas, anécdotas juveniles. Después, tras revisar el expediente médico de su madre, sentenció: nos vemos en tres meses, cuídala mucho. Abrazó al doctor y lloró en su hombro. Luego, madre e hijo agarraron sus manos y abandonaron la consulta como dos jóvenes que estrenan piso, mientras el médico recordaba un artículo del código deontológico que teorizaba sobre las falsas esperanzas.
---------------------------------------------
Relato participante en http://estanochetecuento.com/
A ver si hay suerte..........

sábado, 26 de abril de 2014

LECTURA EN ONDA CERO

Paloma Casado ha hecho algo precioso con mi microrrelato de marzo publicado en Esta Noche te Cuento. Gracias.
http://www.youtube.com/attribution_link?a=R0JzSCh8N6E&u=%2Fwatch%3Fv%3DoI_zSOt8YEw%26feature%3Dshare

lunes, 7 de abril de 2014

EXORCISMO LITERARIO

Coloca frente a él las cartas de su exnovia. Sentimientos desbocados y juramentos de amor eterno se desparraman frente a sus ojos. Comienza a trocear los folios mentirosos, a cachos pequeños y digeribles. Sin prisa, traga cada uno de los pedazos de celulosa. Acaba y eructa con fuerza. Durante unos segundos está genial: el exorcismo ha funcionado. Al minuto su dolor acecha de nuevo.

---------

Microrrelato para el mes de abril en http://estanochetecuento.com

lunes, 3 de marzo de 2014

LLUVIA ÁCIDA

La tromba de palabras sacó a los vecinos de sus viviendas. Hacía meses que ninguno era capaz de ordenar sus ideas. Se atascaban en frases banales y mudas. Nadie, a excepción de los gobernantes, era capaz de aportar nada nuevo. Fueron los bombarderos enemigos quienes obraron el milagro. Los motores anunciaban lluvia de muerte. Se refugiaron bajo las mesas, aterrados ante la perspectiva de las explosiones. Pronto comprendieron que algo extraño sucedía: los cristales no reventaban, sólo un ruidillo ligero llegaba a sus tímpanos. Entonces salieron. Y la realidad los deslumbró. Millones de palabras se amontonaban en el suelo. La población engulló adjetivos, digirió pronombres, utilizó verbos. Se vislumbró esperanza. El Gobierno estaba capacitado para contener un ataque nuclear, pero jamás apostó por una ofensiva tan sucia. 
-------
Este micro participa en el genial blog http://estanochetecuento.com/ durante el mes de marzo. ¡A ver cómo se nos da!

sábado, 18 de enero de 2014

LA TIENDA DE PALABRAS

Mi padre tenía una tienda de palabras. Se le ocurrió montar el negocio a raíz de leer un artículo de Juan José Millás. Siempre fue un idealista y le pareció que de esta forma cumplía dos sueños: honrar al genial escritor y vivir de las palabras.
Mi padre creyó que sería imposible sacar adelante el negocio (recuerdo cómo odiaba utilizar este sustantivo al hablar de cultura) pero, quizá por primera vez en su vida, erró. Según él, su éxito fue consecuencia del amor que sentía por su producto.
Recuerdo a mi padre etiquetando palabras, con la delicadeza del músico que hace sonar un dulce instrumento. Recuerdo estar multitud de noches acomodado en la mecedora que fabricó para mí, mientras delicadas bolsas de verbos, sustantivos, conjunciones, adverbios o frases hechas, decoraban los estantes de la tienda. Recuerdo su paciencia al tratar de enseñarme lo moldeable del lenguaje, lo precavido que debía estar frente a todo aquel orador capaz de hacer magia con las palabras, la importancia, en fin, de escoger la palabra exacta en el momento concreto.
Mi padre disfrutaba atendiendo personalmente a cada cliente. Por su tienda circularon multitud de historias. Era común ver al enamorado buscando adjetivos para componer un poema con el que declararse o al escritor desesperado que no lograba encontrar el verbo exacto. Los clientes se marchaban satisfechos. La relación calidad-precio era excepcional, a juzgar por la cantidad de clientes que repetían.
Sólo una vez mi padre enfureció. El motivo fue que un político quiso adquirir palabras del estante “De doble sentido” para redactar su discurso. Mi padre intuyó sus intenciones y declinó la venta. Añadió que sus palabras no serían cómplices de un engaño masivo. El político replicó su intención de adquirirlas de contrabando.

Mi padre ha sido feliz. La tienda ha estado abierta treinta años y nunca le han faltado clientes. Cada noche deseo vivir una vida como la suya, ayudando a mis iguales con algo tan humano como el lenguaje. Ahora, sin embargo, se ve obligado a cerrar. Le han detectado una enfermedad que, si no fuese por sus consecuencias, estoy seguro le resultaría de una enorme sonoridad: Alzheimer. Quizá esta afección borre sus recuerdos, sus palabras, sus capacidades para hablar de forma coherente, pero no podrá con nosotros.*

*Este relato ha sufrido pequeñas modificaciones que, sin alterar contenido, creo lo han hecho mejorar en calidad lectora.
-------------------
 Este microrrelato (o relato muy corto) ha recibido una mención de honor en un concurso muy especial sobre la espantosa enfermedad del Alzheimer organizado por CEAFA de Mijas (Málaga). Es todo un placer y un orgullo poder darle más luz a esta enfermedad degenerativa y hacerlo de la manera que más me gusta: escribiendo: gracias