miércoles, 5 de diciembre de 2012

Un golpe a la infancia


Días antes de Nochebuena, mi padre me presentó al espía que no sabía espiar con la misma devoción que mi madre me había presentado al escritor sin obra. Yo les pregunté por la relación de estos tipos con la Navidad. Rieron de manera nerviosa. Mi padre se retorció las manos hasta crujir sus dedos. Contestaron que todo tiene que ver con todo pero que nada con nada. Repliqué que no comprendía, que a mí sólo me importaba comer jamón y recibir mi coche teledirigido. Respondieron, esquivando mi comentario, que lo siguiente era presentarme al astrólogo ciego y al músico sordo, para que comprobara lo felices que eran. Les dije, enfurecido, que no me importaba ninguno de esos bichos raros, que se podían ir todos a tomar viento, que sólo quería jamón y juguetes. Cruzaron su mirada como viles estafadores y me castigaron sin Navidad.
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Con este micro participo en el concurso mensual de http://estanochetecuento.blogspot.com.es/ bajo el lema de diciembre: Aquella Navidad de niño...
Espero que os guste!

sábado, 10 de noviembre de 2012

PARAGUAS DE PAPEL


El negocio de los paraguas de papel revolucionó el mercado de los complementos. Mi madre y yo hubiéramos apostado que jamás funcionaría. Por fortuna no lo hicimos. Era impensable suponer cuando le dije a mi padre que el frío no existía, sino que es ausencia de calor, que llevaría su ocurrencia tan lejos. “Si no existe el frío, no existe la lluvia, ergo…” sentenció, creyendo haber realizado el silogismo irrefutable, iniciando, sin saberlo, un próspero negocio.
De ahí a su primer paraguas con tintes de papiroflexia transcurrió algo más de una semana de planos surrealistas y horas de trabajo. Pero concluido el primer paraguas de papel, que vendió a un precio considerable al poco de terminarlo, se desató la locura: tuvimos que alquilar un local, contratar personal y luchar duro por el negocio. Pronto exportamos al extranjero, sobre todo a los lugares menos lluviosos, aunque pocos países se resistían al encanto de aquel extraño híbrido.
Ahora mi padre quiere ampliar el negocio a los bolígrafos que no escriben y a los transportes que no transportan. Dice que el futuro pasa por centrarse en las ausencias. Y es que, desde que murió, se ha vuelto demasiado místico.
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Con este relato participio en el concurso literario mensual de ESTA NOCHE TE CUENTO bajo el tema Como el fuego.
http://estanochetecuento.blogspot.com.es/
http://estanochetecuento.blogspot.com.es/2012/11/nov45-paraguas-de-papel-de-javier.html
Espero que os guste!

domingo, 28 de octubre de 2012

REGLA DE TRES


A y B se casaron y tuvieron un hijo X. Se entristecieron mucho y preguntaron a otros amigos si a ellos les había ocurrido algo similar. Todos decían que no. Por ejemplo, M y N tenían hijos emes o enes, pero no pes.
Visitaron médicos y especialistas, pero nadie pudo hacer demasiado por aquella X, que crecía risueña y saludable.
Pasaron unos años y el amor hacia X iba en aumento.
A y B pudieron comprobar, con el transcurrir del tiempo, que X era diferente, pero no inferior a ellos.
X tenía alguna dificultad escolar y social, pero A y B, con paciencia y ayuda, consiguieron que llevara una vida lo más normal posible.
Cuando ya todos vivían felices, y X tenía una hermanita B´ y un hermanito A´, con los que se llevaba genial, un matemático, amigo de A desde  la infancia, les dijo algo que habría de marcarles por siempre:
—Estoy convencido de que vuestro hijo X es una incógnita. Debéis aprovechar la ocasión para extraer de él lo que no obtendréis de nadie más. Las X humanas, como las matemáticas, ofrecen oportunidades de seguir progresando. La X no es un final, sino un principio de algo por descubrir.
Esa noche, A y B durmieron con la sensación de sentirse sujetos de una regla de 3, lo cual les agradó.
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Este relato ha sido finalista de un concurso literario sobre discapacidad.

miércoles, 17 de octubre de 2012

HIPOTECA EDÉNICA


Eva y Adán no calcularon las consecuencias de su acto. Casa y comida gratis, a excepción de probar los vistosos frutos de “El Árbol”.
Ninguno trabajaba, y la casa de campo “El Edén”, con incontables hectáreas y posibilidades decorativas, era un milagro divino. El trato era que la mantuvieran en buenas condiciones. Cumpliendo esa condición, la poseerían eternamente. Mantenerla, les insistió frotándose las manos, y no probar el suculento fruto. Aún así, soberbios, desobedecieron al arrendador.
Lo que sigue es conocido: una serpiente vestida de traje y chaqueta los sorprendió y fueron expulsados. Desde entonces, católicamente, pagamos hipoteca.
Amén.

miércoles, 10 de octubre de 2012

DESESPERO LITERARIO


La luz solar me despierta a las siete de la mañana. Escritura. Resucito en la bañera rodeado de sangre. Las venas tajadas. Café con leche en el bar. Escritura. Cigarro mientras dirijo mis pasos al metro. Veinte minutos para llegar a la oficina. Nueve horas trabajando. Escritura. Deshago el recorrido anterior. En vez de café, cerveza fría (bohemia). Subo a casa. Escritura. Pongo la televisión mientras preparo la cena. A las once me siento frente al ordenador. Tres horas. No escribo nada. Me voy a la bañera. Entro. Me tajo las venas y me desangro. Mañana más desespero.

lunes, 24 de septiembre de 2012

El futbolista


La parábola dejó a todos sorprendidos. En el terreno de juego la había realizado, con gran éxito, infinidad de veces. Su destreza con los pies era bien conocida a nivel mundial. Lo que muchos ignoraban era su extrema habilidad con las palabras.

jueves, 20 de septiembre de 2012

ReC. Texto finalista. CONVERSACIONES MATRIMONIALES




—Se oye un rítmico puf puf de fantasmas paridos— dijo él con fastidio, removiendo la sopa.
—Las perdices piensan lo mismo al comer papel— replicó ella alzando el tono de voz.
Él empezaba a perder los nervios. No era la primera vez que sucedía. Se levantó de la silla, apoyó los brazos en la mesa y dijo mirándola a los ojos:
—El botijo expulsa letras, casete.
—La vela agita el calendario— replicó ella señalándole con la cuchara.
— ¡Esturión!— bramó él golpeando la mesa con el puño.
— ¡Pozo, antibiótico, rodilla!— contestó ella ofendida marchándose del salón; él se quedó, fumando con desespero.
Hacía meses que no se entendían.
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No pudo ser, pero estoy satisfecho. He arañado un voto. No pienso desistir. Comparto la crítica de J. Sagarna: la última frase sobra, pero me di cuenta tarde.
En resumen: ¡contento!